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Manual de remedios literarios Cómo curarnos con libros

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La taberna del librarius

Escucha, como escucharías a quienes en otros tiempos no escribían la historia sino que la sostenían en la voz, a los recitadores que caminaban de plaza en plaza llevando relatos que no pertenecían a un solo hombre sino a muchos, porque antes de que las palabras tuvieran reposo en la materia, viajaban ligeras como el aire, y sin embargo los hombres quisieron darles cuerpo, y así comienza el camino del volumen, allí donde crece el papiro junto a las aguas tranquilas, cuando los tallos son cortados con precisión y abiertos en finas láminas que se cruzan unas sobre otras, se prensan, se secan, y lentamente dejan de ser planta para convertirse en superficie, en soporte, en espera; después, en los talleres donde el silencio se impone como una forma de respeto, los escribas inclinan el cuerpo sobre esa materia recién nacida y, con cañas afiladas y tinta oscura, van fijando palabras que antes solo existían en la respiración de quien las decía, ordenándolas en columnas que avanzan como si cada...